Los alérgenos de fragancia son sustancias aromáticas que la UE obliga a declarar por separado en la etiqueta. Se trata de más de 80 componentes —como Limonene, Linalool, Geraniol, Citronellol o Eugenol— que la normativa europea identifica como posibles causantes de alergia de contacto y que, por eso, deben aparecer con su propio nombre cuando superan cierta concentración, en vez de quedar escondidos bajo la palabra "Parfum". Un detalle importante y honesto: no son un ingrediente "malo" ni sintético por definición. Muchos de estos nombres son componentes naturales de los aceites esenciales — el aceite de rosa contiene Citronellol y Geraniol, el de lavanda contiene Linalool, y la cáscara de limón, Limonene. Por eso un producto de cosmética natural también los lleva en su lista. Para la mayoría de las personas no suponen ningún problema; solo son relevantes para quienes tienen la piel sensibilizada o una alergia de contacto ya diagnosticada. En nuestro semáforo están en amarillo por una única razón: existe una obligación oficial de declararlos, no un juicio de peligro.
Qué dice la evidencia
La etiqueta de un cosmético suele terminar con la palabra "Parfum" (o "Aroma"), que agrupa la mezcla aromática completa. La UE decidió que algunos componentes de esas mezclas, por su historial documentado como alérgenos de contacto, no pueden quedar ocultos: hay que nombrarlos uno por uno para que quien sea alérgico pueda identificarlos. Esa lista empezó con 26 sustancias en el Reglamento 1223/2009 y se amplió de forma notable con el Reglamento (UE) 2023/1545, que llevó la lista a más de 80 alérgenos de declaración obligatoria. La declaración se activa a partir de umbrales de concentración: en general, 0,001% en productos que no se enjuagan (una crema, un desodorante) y 0,01% en los que se aclaran (un champú, un gel). Que un nombre aparezca en la etiqueta significa, por tanto, que está presente por encima de ese umbral — no que sea peligroso. La base de esta lista son las evaluaciones del SCCS, el comité científico de seguridad de los consumidores de la UE, que revisa qué sustancias tienen potencial de sensibilización cutánea. Conviene tener presente que muchos de estos componentes están presentes de forma natural en los aceites esenciales, así que aparecen tanto en la perfumería convencional como en la cosmética natural certificada. Para la mayoría de las personas, usarlos no tiene ninguna consecuencia. Cobran importancia cuando alguien ya ha desarrollado una alergia de contacto a una fragancia concreta: en ese caso, poder leer el nombre exacto en la etiqueta es justamente lo que permite evitar el componente que le afecta.
Fragancia cítrica. La UE exige declararla individualmente en la etiqueta por encima de cierto umbral, por su potencial alergénico, principalmente en su forma oxidada.
¿Si un producto es natural, no tiene alérgenos de fragancia?
No. De hecho suele ser al revés: muchos de estos alérgenos son componentes naturales de los aceites esenciales. El aceite de rosa aporta Citronellol y Geraniol, el de lavanda aporta Linalool y la cáscara cítrica aporta Limonene. Por eso un producto de cosmética natural lleva estos nombres en su lista igual que uno convencional. Verlos en la etiqueta es señal de que la marca cumple con la obligación de declararlos.
¿Debo evitar los productos que los contienen?
No necesariamente. Para la mayoría de las personas estos componentes no suponen ningún problema. La declaración en la etiqueta está pensada sobre todo para quien ya tiene una alergia de contacto diagnosticada a una fragancia concreta, para que pueda identificar y evitar ese componente en particular. Si nunca has tenido reacciones, no hay una indicación oficial para evitarlos.
¿Qué hago si mi piel reacciona a un producto perfumado?
Si notas enrojecimiento, picor o irritación de forma repetida con productos perfumados, lo más útil es consultar a un dermatólogo, que puede confirmar mediante pruebas de contacto a qué componente reaccionas. Con ese dato, la lista de ingredientes se vuelve tu aliada: podrás buscar ese nombre concreto (por ejemplo, Linalool o Eugenol) y elegir productos que no lo lleven, o directamente fórmulas sin perfume (sin Parfum).
¿Por qué aparecen separados de la palabra "Parfum" en la etiqueta?
Porque la UE lo obliga. La mezcla aromática se declara en conjunto como "Parfum", pero los componentes que figuran en la lista oficial de alérgenos deben nombrarse aparte cuando superan cierto umbral de concentración. Así, una persona sensibilizada puede leer si un producto contiene justo el componente que le afecta, en lugar de tener que fiarse de un genérico "Parfum".
¿Por qué están en amarillo y no en verde?
Porque existe una obligación regulatoria concreta: la UE los identifica como alérgenos de contacto y exige declararlos individualmente por encima de cierto umbral (Reglamento (UE) 2023/1545). Nuestro amarillo refleja exactamente ese hecho documentado — hay una regla de etiquetado detrás —, no un peligro confirmado ni una recomendación de evitarlos.